LOS VOTOS: Nuestro compromiso a Dios.
Las hermanas pobres que consagramos nuestra vida a Dios bajo la regla de Santa Clara postulando cuatro votos.
Castidad. Que favorece la libertad de mente, corazón y cuerpo, y expresa nuestro amor indiviso hacia el Altísimo y toda la creación, así como nuestra total disponibilidad de servicio a la humanidad mostrando el amor de Cristo.
Pobreza. Su significado radica en la fe, dando testimonio de Dios, que es la única y verdadera riqueza del corazón humano. Por eso se pide a las personas consagradas un nuevo y decidido testimonio evangélico de abnegación y sobriedad.
Obediencia. Es un sí al plan de Dios a imitación de la sumisión de Jesús que obedeció “hasta la muerte y una muerte de cruz”. Las hermanas expresamos en este voto el misterio de la independencia humana como camino de obediencia a la voluntad del Padre con el fin de llegar a la verdadera libertad.
Clausura. Guardando la clausura intentamos llegar en la soledad, el recogimiento y el silencio, al encuentro con Dios. Esta libre entrega la abrazamos con amor como un medio ascético que nos acerca al mundo a través de la oración constante.
«LA CLAUSURA NO ES UN FIN, SINO UN MEDIO»
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